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Ingresa
a Nacional con 29 años, el 24 de diciembre de 1964. Venía
precedido de grandes logros en Argentina, donde fue goleador en San
Lorenzo y Boca Juniors. Jugador de físico relativamente pequeño
pero de complexión fuerte, tenía una capacidad asombrosa
para pegarle a la pelota con potencia y dirección. Para Sanfilippo
no había un pase alto, bajo o fuerte. Sólo necesitaba
un mínimo espacio para acomodabar el cuerpo, de forma tal que
siempre el disparo era de frente al arco, fuerte y bien dirigido. Pero
además era un jugador técnico, de buen dominio de la pelota
y excelente juego de equipo. Debuta en Europa, durante una gira que
estaba efectuando Nacional. En seis partidos conquistó ocho goles,
ratificando sus antecedentes de goleador empedernido. En 1964 Nacional
va camino de la Copa Libertadores arrasando a todos sus contrarios,
pero en un partido de práctica se fractura y queda fuera del
equipo. Disputa Nacional la final contra Independiente. En Montevideo,
el juez holandés Leo Horn en un arbitraje bochornoso nos anula
dos goles en forma increible (Bergara y Urruzmendi) terminando el partido
0 a 0. Posteriormente se pierde la revancha 1 a 0 en Avellaneda. Con
grandes problemas en la recuperación de la lesión, cuando
vuelve a las canchas es goleador nuevamente. Conquista un gol de taco
a Danubio que hoy lo recuerda en su libro como uno de los más
lindos que conquistó.
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