Jugaba en la mitad de la cancha en un puesto denominado antiguamente centrojás y ahora volante central. De gran prodigación física, su fútbol era de lucha y temperamento. Se destacaba en el anticipo constituyéndose en uno de los ídolos de la década del cuarenta para la hinchada de Nacional. Jugó 265 partidos defendiendo a Nacional y conquistó siete goles.